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01 Septiembre 2008
Daño es reversible hasta los tres años
El cerebro de los niños se defiende mejor ante el efecto negativo de la inhalación del pegamento. El pegamento daña los riñones, el hígado, el miocardio y el sistema nervioso central
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Este es el pegamento para parches que actualmente están comprando los niños con el dinero que obtienen en las calles |
La investigación del grupo de médicos de la Clínica Diagnos, que evaluó mediante estudios de resonancia magnética a 100 niños y jóvenes de la calle, en edades comprendidas entre los 2 y 24 años de edad, demostró que existe un período en el cual se puede salvar a los niños que inhalan pegamento.
El doctor Carlos Paz Haslam, director médico de Diagnos, refiere que a través de este estudio se comprobó que el daño que ocasiona el pegamento es irreversible y determinaron que el 87 por ciento de aquellos niños y jóvenes que tenían más de siete años inhalando adhesivos tienen daños permanentes en su cerebro, los cuales se manifiestan por una atrofia de la corteza cerebral y el cerebelo.
Otro dato importante que ha revelado es que en los primeros tres años de estudio el cerebro de los niños era completamente normal, lo que indica que al sacarles de la calle aún se pueden recuperar totalmente.
Curiosamente, señala que en los adultos con igual periodo de consumo los daños ya son visibles, lo que demuestra que el cerebro de los niños se defiende mejor ante el efecto dañino de estas sustancias.
Aunque esta es una ventana alentadora para los médicos, también nos indica que el cerebro de estos pequeños está contra el tiempo, ya que dentro de uno o dos años más ya será demasiado tarde.
Bajo este contexto, Haslam indica que habrán experimentado una disminución de la corteza cerebral que provocará que ellos pierdan la dimensión con el medio que los rodea, volviéndose violentos y bastante primitivos neurológicamente hablando.
Asimismo, señala que los niños con el tiempo se vuelven lentos y sus habilidades se ven seriamente disminuidas debido a que el consumo del solvente produce un “parkinsonismo”, una lesión en algunos núcleos específicos del cerebro que provocan un temblor fino y un retardo en la conducción eléctrica del cerebro.
Adicionalmente, apunta que el pegamento daña los riñones, el hígado, el miocardio y el sistema nervioso central. Si un niño inhala por tres horas continuas se libera en el torrente sanguíneo tal cantidad de catecolaminas (grupo de sustancias que incluye la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina) que es capaz de producir una febrilación venticular (trastorno del ritmo cardíaco que acelera el ritmo del corazón) capaz de causarle la muerte al niño.
Indica que daña el hígado debido a que se metaboliza por él y provoca una especie de cirrosis, mientras que en los riñones produce una necropatía tubular e insuficiencia renal.
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