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01 Septiembre 2008
Una luz de esperanza para niños de la calle

Un grupo de médicos de San Pedro Sula investiga por primera vez los daños que causa la inhalación de pegamento en el cerebro. La iniciativa de los galenos la motivó la serie de reportajes que sobre esta problemática publicó TIEMPO.

Los niños fueron sometidos a estudios de resonancia magnética para determinar el daño que ha ocasionado en sus cerebros el pegamento

San Pedro Sula. El estudio más importante de América Latina sobre los daños que ocasiona la inhalación de pegamento en el cerebro ha sido desarrollado por un grupo de médicos de una clínica sampedrana y ha revelado que después de tres años las lesiones son irreversibles. 
 
El doctor Carlos Paz Haslam, quien cuenta con una especialidad en Radiología, manifiesta que la idea de hacer este estudio sobre los daños que ocasiona en el cerebro la inhalación de pegamentos surge precisamente leyendo un reportaje de Diario Tiempo, a través del cual detectaron que no existía una fuente de información científica que revelara los efectos de los inhalantes. 
 
Refiere que luego de consultar en una serie de libros y sitios de investigación médica en Internet únicamente lograron encontrar un estudio realizado en la Universidad de Alabama, Estados Unidos, con 20 niños norteamericanos, y los demás documentos no eran más que suposiciones e hipótesis que surgieron en base a los cuadros clínicos y comportamientos de daño neurológico que presentaban los infantes analizados. 
 
El especialista señala que esta escasez de información se debe básicamente a que la inhalación de adhesivos no es un problema común en Europa y Estados Unidos, y debido a ello no ha despertado el interés de los médicos investigadores. 
 
Es así que el cuerpo médico de DIAGNOS decide realizar el estudio, asumiendo los costos del mismo, con la intención de generar conciencia entre los gobernantes de la urgencia de tomar decisiones antes de que sea tarde para todos los niños y niñas que viven esclavizados por el pegamento y otras drogas que se han ido adhiriendo a medida se hunden en esta fuerte adicción. 
 
Indica que lo primero que hicieron fue abocarse al párroco de la catedral de San Pedro Apóstol, padre Saturnino Senis, quien desde su llegada a nuestro país ha estado muy cerca de estos niños y adolescentes que viven en las calles, expuestos a todo tipo de abusos y sin que nadie haga nada por detener su caída por el abismo de las drogas. 

Refiere que de esta forma logran empezar a trasladar grupos de niños hasta la clínica con el apoyo de la iglesia, voluntarios y personal de la municipalidad sampedrana, quienes colaboraron con este proyecto de investigación que duró un año. 
 
“Durante todo el 2007 trajimos periódicamente un total de 100 niños y jóvenes para realizarles estudios de resonancia magnética cerebral, y así poder determinar los daños que han causado en su cerebro las gomas que inhalan”, señala. 
 
Cada resonancia magnética tiene un costo de siete mil lempiras y Haslam explica que éste es el estudio más completo para ver la composición del cerebro y sus problemas. 
 
Admite que al principio tenía mucho temor por el comportamiento que pudiesen mostrar, ya que por la referencia que se tiene a través de los medios de comunicación se sabe que son individuos bastante violentos. 
 
No obstante, indica que durante todo el año nunca se suscitó un incidente que lamentar ni conductas agresivas en contra del personal médico de Diagnos o los demás pacientes.  
 
Manifiesta que ha sido todo lo contrario. “Hubo una reacción muy positiva de su parte. Han sido unos colaboradores muy gentiles y sinceros. Quizá esa haya sido una de las mayores enseñanzas que nos ha dejado el estudio, ya que todos logramos descubrir de sus propios labios las razones por las que vivían en las calles y sin duda fueron revelaciones terribles”, afirma. 
 
En este sentido, señala que estos niños han vivido en el total abandono y expuestos a un maltrato físico y psíquico que empezó en sus propios hogares, y continuó la sociedad. 
 
Refiere que mientras los trataba se dio cuenta que detrás de su imagen amenazante se ocultaban niños como cualquier otro, con los mismos miedos y sensaciones.  
 
Sin embargo, es una droga letal que produce una agresiva dependencia, quizá más fuerte que la cocaína, ya que al ser más barata la compran con mayor frecuencia. 
 
 
 
“Debido a ello se refugian en las drogas, y obviamente la que está más a su alcance es el pegamento, ya que su venta no es regulada. El solvente inhalado les genera una sensación de euforia y bienestar. Les quita el hambre, el frío y la sed”: Carlos Paz Haslam, especialidad en Radiología.