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02 Septiembre 2008

Hay que penalizar la venta del pegamento como si fuera droga

Hay que penalizar la venta del pegamento como si fuera droga Y lo más urgente: sacar a los niños de las calles, dándoles un albergue, alimentación, cuidados médicos y psiquiátricos para recuperarlos y volverlos entes productivos


Diagnos - La imagen ética de la medicina

Las consecuencias de estos inhalantes en los consumidores, principalmente niños, son letales

SAN PEDRO SULA. La adicción el pegamento es mucho más grave de lo que parece, ya que según cifras dadas a conocer por la UNICEF, existen alrededor de 40 millones de niños viviendo en las calles de América Latina, la mitad de los cuales son adictos a solventes inhalados, consumiendo entre 10 y 20 millones de galones de pegamento al año.

El doctor Carlos Paz Haslam, director médico de Diagnos, clínica de San Pedro Sula que ha desarrollado el estudio más importante del continente americanos sobre los efectos del pegamento en el cerebro, refiere que esta es una cifra que nos debe escandalizar, ya que esta industria se enriquece más de lo que consumen los niños que del pegamento que se emplea para pegar calzado.

Indiferencia

Durante el estudio y para observar el comportamiento clínico de los niños al levantarse, personal médico de DIAGNOS se trasladó a tempranas horas de la mañana a las aceras en que duermen atrás de la catedral, y fueron testigos de una triste realidad: la indeferencia de los hondureños ante este problema.

“Es increíble ver como la gente pasa por encima de ellos, indiferente a la calamidad en que viven, acostumbrados al sufrimiento ajeno”, afirma.

Nos ha dado una lección

El doctor Paz Haslam indica que este estudio se hizo bajo una presión constante de su esposa, Giselle Downing, quien ha colaborado con albergues con niños que inhalaban pegamento y le insistía en la necesidad de ayudarles.

“Debo confesar que en un inicio yo tenía mis dudas ya que temía una reacción violenta de los niños y que se suscitara cualquier tipo de problemas con otros pacientes o con el personal médico, pero en el año que estuve interactuando con ellos me di cuenta que en realidad son niños especiales, con muy buenas cosas en su interior, y me sentí mal conmigo mismo por estar prejuiciado. Al oír sus historias pude ver claramente el panorama real de nuestro entorno, me demostraron que en este país algo muy malo está pasando pues hemos perdido la sensibilidad como padres y como seres humanos. Me siento muy avergonzado por no haber hecho antes algo por ellos”.

Recomendación

Haslam indica que lo que tenemos que hacer como sociedad es lograr que se legisle en el congreso una penalización para las personas que les venden el pegamento, castigándoles como narcotraficantes. Y lo más urgente: sacar a los niños de las calles, dándoles un albergue, alimentación, cuidados médicos y psiquiátricos para recuperarlos y volverlos entes productivos.

De dejarlos a su suerte, indica que ellos serán los futuros sicarios, violadores y asaltantes, ya que han sufrido los abusos físicos y sicológicos más terribles, y están atormentados por la desesperanza, el abandono y la injusticia, al impedírseles la oportunidad de crecer como cualquier niño, rodeados de cuidados y afectos. “Si no hacemos algo vamos a pagar las consecuencias, ya que tarde o temprano podríamos ser las víctimas de ese niño en el que casi tropezamos mientras caminábamos por la acera”.

El doctor Paz Haslam señala que el estudio debe servir para que toda la sociedad médica de nuestro país se dé cuenta del verdadero daño que genera el pegamento y que los medios de comunicación divulguen la información para crear conciencia y despertar voluntades.


Las consecuencias en imágenes
El pegamento es tan altamente adictivo que al año de uso los consumidores ocupan una dosis ocho veces mayor para obtener el mismo resultado, según el estudio realizado a 100 niños de la calle por el grupo de médicos de Diagnos.

El efecto dura entre 15 minutos y una hora, tiempo en el cual la sustancia se metaboliza en el hígado y llega por el torrente sanguíneo hasta el cerebro, generando una sensación psico-fisiológica de bienestar y euforia momentánea, como el alcohol, a lo que le prosiguen mareos, temblores, visión borrosa, marcha tambaleante y sudoraciones.

“Cuando ellos dejan de inhalar el pegamento experimentan lo que se conoce como síndrome de abstinencia, el cual se manifiesta con dolores abdominales, un movimiento involuntario lateral de los ojos y delirium tremens (confusión, agitación y alucinaciones), condición que le exige al cuerpo volver a drogarse”, afirma el doctor Carlos Paz Haslam.

Por si fuera poco, el estudio ha revelado además que el 85 por ciento de los niños utilizaban otras drogas como ser el crack y la cocaína, el cual compran con el dinero que la gente les regala.

Al principio el doctor Carlos Paz Haslam no creía en esa posibilidad ya que consideraba que estas son drogas que únicamente utilizan personas que tienen recursos, pero un niño de ocho años lo sacó de su incredulidad cuando extrajo de la bolsa de sus pantalones cortos dos piedras de crack.

Bajo este contexto, señala que darles dinero es uno de los peores errores de la ciudadanía ya que estos niños nunca lo utilizan para comprar comida, sino que drogas, y al dárselo estamos sosteniendo sus adicciones.

“Definitivamente esta no es la forma apropiada de ayudarles. La solución de este problema es sacarles de las calles y someterlos a un tratamiento de desintoxicación, lo más pronto posible, ya que los daños cerebrales que causa el pegamento son irreversibles”, sostiene.

A este cóctel antes mencionado debe agregarse la marihuana, droga que consumen incluso más que el tabaco, y qué decir del alcohol, el cual ven como un acompañante “social” de sus alucinógenos.

Estas son las reveladoras neuroimágenes de los niños que deambulan en nuestras calles consumiendo pegamento y que han sido evaluados durante un año en la investigación que impulsó la clínica Diagnos con el fin de ofrecer pruebas concretas, científicas, de los daños que provocan en el cerebro los inhalantes. Los cerebros de estos niños tienen las horas contadas ya que ha quedado comprobado que después de tres años de consumo indiscriminado las lesiones son irreversibles.


Atrofia cortical
La atrofia cortical es la consecuencia de la degeneración de las neuronas en el cerebro y de su involución. Es considerado un daño cerebral irreversible.

Lo más típico del deterioro cognitivo suele ser la pérdida de memoria progresiva. Más concretamente, se pierde la memoria a corto plazo, con lo cual queda mermada la capacidad para el aprendizaje. Existen multitud de síntomas que van apareciendo con el tiempo y a medida que el cuadro evoluciona. Pueden aparecer alteraciones del lenguaje, de los movimientos, del comportamiento, etc.

La sustancia blanca o materia blanca es una parte del Sistema Nervioso Central compuesta de fibras nerviosas mielinizadas (recubiertas de mielina, sustancia que permite transmitir más rápidamente el impulso nervioso). Las lesiones en la sustancia blanca son hallazgos frecuentes en las imágenes de los pacientes con demencia, lo que deja claro el severo daño de los inhalantes en niños y jóvenes de corta edad.

Atrofia cerebelosa
La atrofia cortical cerebelosa es una enfermedad del cerebelo caracterizada por el desarrollo en individuos de edad mediana de síntomas cerebelosos que toma los miembros inferiores con mayor intensidad.

Clínicamente comienza con una dificultad en el andar, aumentan la distancia entre ambas piernas, incoordinación del movimiento, alteraciones en el equilibrio (ataxia) y en ocasiones marcha espástica. Puede acompañarse de temblor intencional y ataxia en las piernas afectando con el tiempo los miembros superiores.